El riego

El riego es un factor clave necesario para garantizar un jardín floreciente: las plantas están compuestas aproximadamente en un 80% por agua, y su único medio de absorción de nutrientes del suelo es mediante una solución acuosa a través de las raíces. Debemos seguir una serie de pautas para asegurar una correcta práctica de riego. Solo hace falta poca cantidad de agua, una gran cantidad podría tener un efecto negativo en el crecimiento de la planta.

La frecuencia de riego depende de varios factores. Un error frecuente que se comete es el regar con mucha frecuencia. En este caso, no se alienta a la planta a desarrollar su propio sistema de raíces de forma que busque agua a un nivel profundo, lo que hace que se vuelva dependiente del agua que nosotros le proveemos.

 

Factores importantes a tener en cuenta:

La textura del suelo

Dependiendo de la textura del suelo o si este es compacto o no, tendrá mayor o menor posibilidad de mantener el agua y que ésta se filtre por las raíces.

  • Si es arenoso, riega a menudo y poco a poco (porque este tipo de suelo no puede contener mucha agua).

  • Si es similar a la arcilla, puedes regar libremente con grandes cantidades de agua, pero con menos frecuencia.

Lo ideal es tener un suelo arcillo-limoso, con una textura grumosa, similar a los granos de café. Para conseguirlo, necesitas agregar regularmente algo de compost, y voltearlo en la superficie con un rastrillo de vez en cuando: ‘remover el suelo equivale a dos sesiones de riego’ pero es mucho más simple y requiere mucho menos esfuerzo: ¡mulching significa riego-cero durante todo el año!

Soil texture

El clima y la lluvia

Instala un pluviómetro en un área despejada de su jardín. Un pluviómetro es una herramienta que requiere muy poca inversión y es realmente útil. 1mm de lluvia representa 1 litro de agua por m2, por lo que a menudo te sorprenderán las lecturas de agua de tu medidor: las fuertes lluvias que duran unos minutos a menudo producen menos agua que una pequeña llovizna que dura varias horas.

Otro uso de los pluviómetros: averiguar si es necesario rehacer alguna aplicación o no. Si mide 20 mm de lluvia en los días posteriores a la aplicación de un producto de contacto, como el ‘caldo bordelés’, deberás volver a aplicarlo, ya que se habrá lixiviado por completo.

Por otra parte, prioriza el agua de lluvia sobre el agua del grifo. ¡No es tan fría, ni clorada, y es más rentable! Para hacer esto, podrías usar un tanque de recolección de agua de lluvia en casa.

La posición de las plantas en tu jardín

Las plantas necesitarán diferentes cantidades de agua, dependiendo de donde estén situadas en tu jardín. ¿Están tus plantas orientadas al norte, orientadas al sur, expuestas al viento o protegidas?

Dependiendo de los requisitos específicos de la planta

A algunas especies les va bien los ambientes húmedos, ¡otras prosperan en tiempos de sequía!

Por ejemplo, vegetales como el ajo, la cebolla, el chalote, el espárrago y la alcachofa requieren poco riego, mientras que las calabazas, las variedades de lechuga, los tomates y las coles requieren mucho.

¿Cómo regar?

Favorece el riego con regaderas viejas, sistemas de goteo ubicados en la base de las plantas o, en áreas grandes, con un sistema de riego sumergido. Rociar o asperjar hace que se consuma más agua y fomenta la aparición de enfermedades, especialmente en tomates, patatas y guisantes.

La temporada

Recuerda regar regularmente durante los meses calurosos. Desde la primavera hasta el otoño, riega temprano por la mañana, pero en verano, mejor por la tarde. Nunca riegues en pleno sol, para evitar quemar tus plantas.

Watering

 

Consejo: el Mulching o acolchado

¡Al regar el suelo expuesto, aproximadamente el 50% de él vuelve a la atmósfera circundante! El mulching restringe la evaporación del agua y por lo tanto reduce las necesidades de riego.

Cuando el suelo está expuesto (una situación que no ocurre en la naturaleza), la pérdida de agua por evaporación es muy alta (de hecho, tres veces mayor que en los suelos forestales). A estas pérdidas debemos proveer agua debido a la transpiración de las plantas cuyas raíces se calientan severamente en verano. El mulching evita esta pérdida de agua.

Acolchar tu jardín te permite ir de vacaciones en primavera y verano, sean cuales sean las condiciones climáticas: si lloviera durante tu ausencia, las malas hierbas no habrán invadido tu huerto ni parterre. Por otro lado, en tiempos de sequía, las plantas no habrían sufrido porque la evapotranspiración habrá sido considerablemente limitada.

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